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Esta semana ha comenzado la emisión de la tercera temporada de esta serie norteamericana, El Ala Oeste de la Casa Blanca, o The West Wing. La primera vez que la emitieron era un jueves en La Primera de Televisión Española, en prime time, o lo que es lo mismo, a las diez de la noche, compitiendo con el Gran Hermano de Telecinco (aquel de Aída y Fresita).
Creo que fue por la audiencia de ese Gran Hermano que la serie no tuvo toda la repercusión que a mi parecer debería. El horario se mantuvo en la primera temporada. La emisión de la segunda temporada se trasladó a La2, con continuos cambios de horario (22h, 23h, 1 de la madrugada, etc) sin previo aviso, pero lo que más me fastidiaba era que dejasen de emitir un capítulo por cualquier cosa. No pude seguir el hilo argumental de esa segunda temporada.
Sin embargo, el año pasado repusieron la serie, y en La Primera, eso sí, con iguales cambios de horario entre las doce de la noche hasta las dos y media de la madrugada (teniendo en cuenta que los capítulos duran casi una hora era una proeza seguir la serie). Me enteré de esta reposición de las dos primeras temporadas gracias a que un día, un martes, llegué a casa después de un concierto. Tuve suerte, era uno de los primeros episodios. Eso sí, pude seguir esta vez el hilo argumental entre las quedadas nocturnas en el sofá y el uso del video. ¡Qué grande el último episodio de la segunda temporada! Un Martin Sheen insuperable.
Gracias a
una web del Ala Oeste en España me he enterado de su emisión para poder seguir viendo la serie.
Los horarios de esta semana se pueden ver en la web, y hay que tener mucha cara para hacer lo que hacen. Poner esta serie en La2, lunes y martes a las dos de la madrugada y hoy a la una. Podéis mandar vuestras quejas a consultas@rtve.es
El primer capítulo de esta tercera temporada se llama Isaac e Ismael. No está ubicado en ninguna franja cronológica dentro de la trama de la serie, y está dedicado a lo que llamo
efectos del 11-S. Los miembtos de la Casa Blanca explican a unos alumnos desde ópticas diferentes, dentro de lo que cabe, del problema terrorista. La clase comienza cuando Josh Lyman escribe en una pizarra una regla de tres: el islamismo radical es al islamismo lo que X al catolicismo.
islamismo radica -------- islamismo
X-----------------------catolicismoLa incógnita es lo que ellos llaman Klu Klux Klan, pero en realidad hay muchas más organizaciones católicas radicales. Es de suponer que pone al KKK como ejemplo porque así lo puede reconocer más gente en Estados Unidos.
Una de las secuencias que más me impresionaron es cuando Toby Ziegler dice algo como
No es malo que una religión obligue a llevar velo, o un barba larga (...), lo malo es cuando esa regla religiosa se convierte en delito de Estado. Bien, no sé si es así literalmente, espero que los de
la web de El Ala Oeste se enteren de esta referencia y me digan si está bien o no.
Sin embargo, adolece de muchos fallos el debate entre personal y alumnos (no tanto la historia de Leo con el presunto terrorista). Y digo fallos porque en un debate plural deberían estar representadas visiones distintas. Evidentemente, el episodio está hecho para la población estadounidense, y a la masa no se le puede decir que "la gente" odia a los estadounidenses porque quieren imponer su modelo de "democracia" en el mundo, invadiendo países cuando le viene en gana, imponiendo sanciones países vecinos y no vecinos, y saltándose las reglas del Derecho Internacional Público y Privado constantemente. A esa masa poblacional hay que decirles, como contaba muy bien Henry Kissinger en su libro
Diplomacia, que Estados Unidos es el faro de la libertad, a donde todos los Estados miran para inspirarse en sus reglas. Josh Lyman dice algo como que lo que más les fastidia a los terroristas es el pluralismo estadounidense, y que las mujeres puedan ser iguales a los hombres. Incluso un supuesto experto en terrorismo como Sam Seaborn defiende esta tesis. Qué cara.
Creo que Sorkin debería haber contado con opiniones de todo tipo, aunque al final las desacreditase con el patriotismo que reinaba de septiembre de 2001 en adelante.
De todas formas sigue siendo una serie llena de perlas interpretativas, de ritmo, de tramas internas de la Casa Blanca y demás. Aunque no comparta muchas de las cosas que defienda el presidente Jed Bartlet. Nunca olvidaré uno de esos capítulos "del queso", en el que le explicaban a CJ que los mapas que usan actualmente no están correctamente proporcionados. Dios mío, yo lo sé desde hace unos siete u ocho años. ¡Ellos trabajan en la Casa Blanca!